«La revitalización lingüística: un concepto escurridizo y en construcción», nueva entrada de blog de Carlos Sánchez Avendaño


La revitalización lingüística: un concepto escurridizo y en construcción

Carlos Sánchez Avendaño


Como respuesta a la cada vez más frecuente y acelerada pérdida de lenguas en todo el mundo, en las últimas décadas han ido tomando más y más fuerza los movimientos de revitalización lingüística.  Estos movimientos se enmarcan en luchas y reivindicaciones que trascienden lo identitario y que en muchos casos buscan recuperar la autonomía política y territorial.  En este contexto, comúnmente la lengua autóctona de la comunidad adquiere valor como símbolo de la continuidad cultural del grupo, de sus intereses y preocupaciones, de su diferenciación con respecto a otros grupos de referencia que suelen ser los que establecen las reglas del juego (como, por ejemplo, los de cultura y habla españolas en Hispanoamérica) y de su derecho a gestionar los recursos del entorno en el que viven.

La revitalización lingüística ha estado muy vinculada con el ámbito de la sociología del lenguaje, la sociolingüística y la planificación y la política lingüísticas, pero luego se ha ido configurando como un campo con derecho propio. Abundan sobre los estudios de caso (por ejemplo, las medidas que se han puesto en marcha para revitalizar el maorí en Nueva Zelanda o el mapudungun en Santiago de Chile) y las listas de métodos o estrategias habitualmente empleados (por ejemplo, métodos adaptados provenientes de la enseñanza de segundas lenguas, programas bilingües en las escuelas y creación de recursos didácticos, señalización de los espacios públicos con letreros en el idioma local, etc.). Sin embargo, ¿qué se entiende exactamente por revitalización lingüística? No es fácil encontrar definiciones precisas y detalladas.  Por lo general, parece tomarse como un concepto por todos conocido y comprendido, transparente y libre de ambigüedad. Con el pasar del tiempo, se ha tomado conciencia de la enorme dificultad de construir una definición exacta aplicable a los múltiples contextos en los que se intenta echar a andar un proyecto de revitalización lingüística.

En las conceptualizaciones más tradicionales, se suele entender la revitalización lingüística como restauración de la lengua que se ha perdido como vehículo de comunicación cotidiana entre los miembros de la comunidad.  En esta línea, la meta fundamental ha sido la creación de hablantes nuevos con plena competencia para interactuar en dicho idioma y la ampliación de su uso a situaciones comunicativas novedosas, no tradicionales o inexistentes antes del contacto lingüístico-cultural que subyace al reemplazo del idioma por otro.  A todas luces, este objetivo es altamente ambicioso.  Al chocar con la complejidad de lograrlo, se ha intentado matizar el alcance: reestablecer el empleo de la lengua en algunas situaciones y por parte de algunas personas, a veces tan solo como palabras y frases aisladas que se usan deliberadamente para mostrar la pertenencia al grupo cultural con el que se vincula esa lengua.  Por lo tanto, como el mismo nombre de revitalización lingüística lo sugiere, se trata de “inyectarle” nueva vida -aunque sea de modo parcial y temporal- a una lengua cuya presencia se ha ido disipando.

Por consiguiente, el acento en la revitalización lingüística ha ido trasladándose en los últimos años hacia la consecución de objetivos quizás menos ambiciosos, pero ciertamente mejor contextualizados, basados en las características específicas de cada comunidad. Incluso, una de las conceptualizaciones más recientes de la revitalización lingüística se ocupa más de subrayar las mejoras en la calidad de vida de las personas de la comunidad, como consecuencia de participar en los esfuerzos de recuperación del idioma. Y ello es independiente de que los objetivos de incrementar el uso y la transmisión de la lengua se alcancen o no, o de que estos sean siquiera viables.  En esta perspectiva, cuenta menos el resultado lingüístico (la recuperación del uso del idioma) que los efectos positivos en la autoestima colectiva e individual (recuérdese que comúnmente estamos ante escenarios de discriminación y marginación de un grupo por parte de otro), producidos por un proceso de redescubrimiento y revalorización de las prácticas culturales consideradas propias.

Así las cosas, convendría entender la revitalización lingüística como una especie de sombrilla que sirve para aludir a estrategias, iniciativas y proyectos a veces muy diferentes entre sí en cuanto a planificación, implementación, procedimientos y resultados; en lo concerniente a la continuidad temporal del alcance de las acciones llevadas a cabo (a corto, mediano o largo plazo, con cierta permanencia o totalmente momentáneas); en lo relativo a las personas involucradas (miembros de las comunidades, individuos externos a ellas, instituciones estatales, organismos internacionales), y en lo relacionado con los recursos con que se cuenta y los recursos que se generan en el proceso. 

Sin lugar a dudas, el concepto de revitalización lingüística resulta escurridizo y se utiliza en referencia a comunidades y contextos tan distintos que quizás no quede más remedio que asumirlo en su imprecisión y entender que su significado se concreta en los casos específicos.  En algunas comunidades se pueden perseguir objetivos ambiciosos: reactivar la transmisión de la lengua a las nuevas generaciones, así como recuperar y añadir espacios de uso (como ha ocurrido con lenguas como el maorí en Nueva Zelanda y el catalán en España).  En otras comunidades, las metas pueden ser más modestas: recuperar cierta presencia de la lengua en la comunidad, como símbolo identitario y no necesariamente como vehículo de interacción y socialización (como sucede con el brorán en Costa Rica).  Así, la revitalización lingüística alude a muchas posibles prácticas y su definición se encuentra en perpetua construcción, siempre vinculada con procesos de base comunitaria en desarrollo y anclada en las circunstancias políticas, históricas, espaciales y socioeconómicas que definen su alcance. Si querés ahondar un poco más en este concepto, aquí tenés una charla.


Algunos textos en español sobre el tema:

Crystal, David. 2000. La muerte de las lenguas. Madrid: Cambridge University Press.

Flores Farfán, José Antonio y Lorena Córdova Hernández. 2012. Guía de revitalización lingüística: para una gestión formada e informada. México: CIESAS.


En línea:

Charla “La conceptualización de la revitalización lingüística”, dictada para el Instituto de Investigaciones Lingüísticas, Universidad de Costa Rica, en junio del 2021:


Cómo citar esta entrada:

Sánchez Avendaño, Carlos (2022): “La revitalización lingüística: un concepto escurridizo y en construcción” Blog del grupo Español en Contacto. Recuperado de: https://espanolcontacto.fe.uam.es/wordpress/index.php/2022/01/10/la-revitalizacion-linguistica-un-concepto-escurridizo-y-en-construccion-nueva-entrada-de-blog-de-carlos-sanchez-avendano/