«¿En qué lengua enseñar?: Debates en la prensa del siglo XIX», nueva entrada de blog escrita por María José García Folgado


¿En qué lengua enseñar?: Debates en la prensa del siglo XIX

María José García Folgado


Todos sabemos que las redes sociales son plataformas que abren infinidad de posibilidades al debate público. Los temas polémicos, como lo es la diversidad lingüística en España, se discuten abiertamente en Twitter y nos encontramos allí ideas de todo tipo sobre las lenguas: desde qué es lengua y qué no lo es, hasta cuestiones como el purismo, la corrección, la identidad o el contacto de lenguas. La ciudadanía de a pie, la clase política o los y las lingüistas van a verter en 250 caracteres sus actitudes y opiniones sobre distintos aspectos de las lenguas, con diferentes objetivos y argumentos desde los más emocionales a los más científicos, lo cual nos abre todo un mundo de posibilidades para explorar lo que Blommaert (2010) denomina language in society.

Si lo que nos interesa es saber qué perspectiva se tenía en el pasado sobre estas cuestiones, nada mejor que acudir a la prensa. Los periódicos, tal y como los conocemos, son una creación del siglo XVIII, aunque eclosionan como medio de información de masas a partir del XIX. Ese es un siglo de especial interés, ya que es un momento fundamental para la construcción de las naciones y nacionalismos modernos, en los que va a tener un papel central la lengua como instrumento privilegiado en la construcción de identidades; precisamente, el espacio de la prensa periódica se va a configurar como uno de los ámbitos fundamentales donde se establecen, reproducen y legitiman los discursos públicos sobre la nación (Ennis y Toscano y García 2019) y, entre esos discursos, los debates sobre la lengua tendrán un papel destacado.

En esta entrada, veremos cómo aparecen en las páginas de la prensa periódica las actitudes de los hablantes hacia las lenguas y el contacto de lenguas en relación con la cuestión de la lengua de enseñanza en la España del XIX. Desde 1857, con la ley Moyano, el castellano se convierte, oficialmente, en la única lengua de la escuela, lo cual plantea bastantes problemas ya que, a mediados del XIX, la castellanización de las zonas rurales vascas, catalanas, valencianas o gallegas no era una realidad. 

“La mayor parte de las familias de los pueblos de Cataluña hablan con mas ó menos propiedad en el hogar doméstico y en público el idioma ó dialecto catalán. Los niños de ambos sexos, procedentes de estas familias, entran en las Escuelas elementales sin comprender siquiera la mas vulgar palabra del idioma que en ellas se habla y se enseña”.

(Telesforo Izal, El Monitor de primera enseñanza, año V, n.º 16, 16 de abril de 1864, 125)

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El Monitor de Primera Enseñanza, año V, n.º 16, 1864

Asociación de Maestros públicos de la provincia de Barcelona (1889). Actas del Congreso Nacional Pedagógico: iniciado por la Asociación de Maestros públicos de la província de Barcelona celebrado en dicha ciudad desde el dia 5 al 12 inclusive del mes de agosto de 1888. Barcelona: Tipografia de la Casa Provincial de Caridad.

Conforme avanza el siglo XIX, dos factores fundamentales hacen que el tema de la enseñanza de la lengua en los territorios donde se habla una lengua distinta del castellano se discuta constantemente: uno es político, el progresivo aumento de los sentimientos nacionalistas y la aparición de movimientos de reivindicación de la cultura propia como la Renaixença catalana o el Pizkunde vasco. El otro es pedagógico: la idea de que la lengua materna es el único medio para que el alumnado desarrolle sus capacidades de manera natural en los primeros estadios educativos. Los artículos sobre el “problema de la lengua” serán una constante y lo que se enfrenta, en última instancia, son dos actitudes hacia las lenguas: la idea de que la lengua materna es parte intrínseca del individuo y, como tal, ha de formar parte de todos los aspectos de su vida -incluido el aprendizaje escolar- y las ideologías que vinculan la legitimidad del estado-nación al monolingüismo, con lo que el resto de las lenguas deben permanecer separadas de la vida pública (Gómez Seibane 2021).

En ese enfrentamiento, surgen cuestiones claramente relacionadas con el estatus de las lenguas y la necesidad de situar al castellano como lengua única de la nación frente a sus “otros” (catalán, gallego y vasco) y, en ese sentido, cómo se plantea el debate “lengua” y “dialecto” en relación directa con las ideas de supremacía lingüística, en las que es fundamental la asunción de que la lengua y la literatura están inherentemente ligadas a la raza y a la nación. 

“Producto  son,  tanto  el  idioma  como  las  letras,  del  carácter  nacional,  de las cualidades de la raza, cuyos defectos y virtudes pregonan. Así, hállase en el idioma nativo la forma más adecuada del pensamiento, y en la literatura propia el reflejo más exacto de los gustos, las aspiraciones y las peculiares tendencias del espíritu”.

(La Época, 22.10.1893). 
La Correspondencia de España, 24.11.1902

En ese sentido, hablar una lengua inferior (a lo que llaman dialecto) implica formar parte de un pueblo -una nación- inferior. Por eso, es una constante la reivindicación de la categoría de lengua para la lengua propia (catalán, euskera o castellano), frente al castellano:

“admitirse en buena ley que el capricho del legislador sea el que ha de discernir á las lenguas su categoría de idioma ó de dialecto, pues el ser uno u otro depende de causas internas y cualidades propias que subsisten á pesar de quien se oponga á reconocerlas […] si por dialecto hemos de entender un lenguaje más o menos corrompido pero derivado siempre de una lengua superior, ¿de cuándo acá podrá darse tal denominación al gallego, al vascongado y al catalán, que son todos mucho más antiguos que el castellano y dos de los mismos de mayor importancia que éste durante la Edad Media?”.

(La España Regional, 01.07.1889)

El uso del castellano en las escuelas en zonas bilingües, asimismo, implica el abandono de una lengua, la materna, que se considera legítima por otra que es extraña, extranjera

“Pero al redactarse la vigente y ya antigua ley de primera enseñanza acontenció lo de siempre. Sus autores imaginaron que España era Castilla, y no cayeron en la cuenta de que su obra debía aplicarse á varias regiones para cuyos niños el castellano es griego puro: Cataluña, islas Baleares, Valencia, Galicia y provincias Vascongadas” (Boletín de primera enseñanza de la provincia de Gerona, 21.3.1896).

Por añadidura, lo anterior se asume desde las provincias no castellanohablantes como un despojamiento identitario:

“Alguien ha dicho que “cambiar de lengua es como cambiar de alma”, y mientras no se cambie el alma, será vano empeño el de pretender que la lengua cambie […] Mientras no se aprenda a pensar en otro idioma, difícil será, por no decir imposible, alcanzar provechosos frutos de una enseñanza que se le da en una lengua que él no comprende”.

(El Aralar, 6.12.1895).

Aunque no todo el mundo lo ve como algo negativo, ya que hay quien considera que hablar un dialecto supone un atraso para el avance de la nación. Así lo percibe, por ejemplo, el valenciano Roque Chabás en su serie de artículos “La enseñanza de la gramática castellana en las escuelas del Reino de Valencia”:

“Triste es el tener que decirlo, pero estoy convencido de que es una verdad evidente, que el atraso é ignorancia que existe en el reino de Valencia debe su origen á las dificultades que presenta el dialecto, que en él se habla”.

(El Archivo, 1.7.1886)

Y hay quien, aun respetando las lenguas y su aporte cultural, sencillamente, considera que la nación necesita una única lengua en la que se entiendan todos sus ciudadanos, una lengua que simboliza el progreso económico y social, como aparece en la editorial de réplica del Diario de Lugo a El Heraldo Gallego.

“Nosotros creemos que lo que ha de enseñarse es el idioma español (no castellano como impropiamente se le llama) porque es el idioma de la nación, el idioma oficial y del que debemos servirnos y nos servimos en nuestras relaciones sociales y comerciales.

Enhorabuena, repetimos, que se haga literatura gallega: que nuestros poetas canten la gloria del país en nuestra lengua nativa: que lo hombres dén á conocer los hechos de que está cuajada nuestra brillante historia […] que Galicia, en fin, ocupe el puesto que reclaman de consuno la justicia y el valer de sus hijos.

Pero creemos que todo esto puede y ha de conseguirse sin necesidad de la enseñanza del idioma como enseñanza oficial. Esto perjudicaría la del español y nos separaría aún más, si cabe, del resto de la Península”.

(Diario de Lugo, 3.5.1877)

No obstante, el cambio de lengua en la escuela no implica que los alumnos aprendan correctamente el castellano. Al contrario, se considera que con ello lo único que se logra es que

“se hable generalmente en las escuelas y hasta en algunas casas particulares donde la moda ha introducido el castellano, una jerigonza detestable y un lenguaje mezquino, sin flexibilidad y atestado de locuciones y giros exóticos”.

(La España regional, 01.07.1889)

“Vense por todas partes valencianos hablando el castellano; en las ciudades llega á ser moda, pero ¿Dios mio, que barbaridades se dicen! Que pocos son los que lo hablan correctamente!”.

(El Archivo, 1.7.1886)

Pero, cuidado, el mal hablar no solo afecta al castellano, ya que la lengua propia también se ve afectada hasta el punto de convertirse en dialecto.

Hecho eso, popularizando en el país el puro gallego, habría de suceder que á nuestros paisanos les sería más difícil entender el idioma nacional […] aún hoy, hablándose como se habla un dialecto mixto en la generalidad, se palpan los inconvenientes cuando se trata de cosas sencillísimas, por ejemplo, en los mercados”.

(Diario de Lugo, 3.1.1877)

Como se puede observar en esta breve muestra, la prensa supone un caudal documental muy interesante para indagar acerca de las ideas acerca de qué es lengua, qué es dialecto, si es factible enseñar el castellano y en castellano a los niños y niñas de las provincias no castellanohablantes y cómo se conciben los fenómenos de contacto de lenguas, eso por no hablar de otros muchos temas que no hemos tratado. Si tienen curiosidad, no dejen de explorar dos hemerotecas virtuales fundamentales: la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España (https://hemerotecadigital.bne.es) y la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (https://prensahistorica.mcu.es/).   


Para saber más…

Blommaert, J. (2010), The Sociolinguistics of Globalization, Cambridge: Cambridge University Press.

Ennis, J. A. y Toscano y García, G. (2019), «La lengua en disputa: los debates en la prensa escrita y una historia de la lengua para el siglo XXI», en Olivar, 19 (29). DOI: https://doi.org/10.24215/18524478e045

García Folgado, M.J. «Creencias y actitudes sobre la lengua de enseñanza en la España del siglo XIX», en Rivas Zancarrón, M. y Gaviño Rodríguez, V. (coords.), Creencias y actitudes ante la lengua en España y América (siglos XVIII y XIX), Madrid y Frankfurt am Main: Iberoamericana-Vervuert,  67-84.

Gómez Seibane, S. (2021): «El bilingüismo desde la perspectiva social», Blog del grupo Español en Contacto. Recuperado de: http://espanolcontacto.fe.uam.es/wordpress/el-bilinguismo-desde-la-perspectiva-social-nueva-entrada-de-blog-escrita-por-sara-gomez-seibane-parte-2/


Cómo citar la entrada:

García Folgado, María José (2022): «¿En qué lengua enseñar?: Debates en la prensa del siglo XIX», Blog del grupo Español en Contacto. Recuperado de: «¿En qué lengua enseñar?: Debates en la prensa del siglo XIX», nueva entrada de blog escrita por María José García Folgado – Español en contacto (uam.es)